domingo, 20 de diciembre de 2009

Sin utopías y sin ucronías

Mi editor me estuvo animando a exponer mis pensamientos e ideas desde el momento en que nos conocimos. Siempre le dije que éste ya llegaría, como excusa para no encontrar nunca ese momento. Hay muchas personas e instituciones en el mundo que han conseguido hacernos mejor a todos gracias a su esfuerzo, su tesón, su ilusión y esperanza en aquello en lo que creen. Los encuentras por doquier. En la política (Mandela), en la cultura (Baremboin), en el deporte (FC Barcelona-Unicef), en el amor a los otros (Vicente Ferrer). Lo más real de nuestro futuro es que ninguna de estas personas e instituciones trabajó sola y que la lista es larguísima, a veces es pública, la mayoría de las veces anónima y sin publicidad. A todos les debo la vida.

Es por todo esto que me animé a decirle que sí a mi editor. Hasta ahora sólo publicaba para él, a modo de pasión secreta entre sus ansias de editar algo nuevo y las mías de salir del cascarón uterino del miedo y la timidez. Quería sacar mi propia voz para buscar personas que quieran cantar nuevas versiones de la vida y no la de los exitosos de siempre, adinerados y poderosos del mundo que manejan la política y los pueblos a su antojo. Si algo tengo claro sobre la existencia colectiva es que el mundo camina y tiene futuro gracias a la inmensa mayoría de personas de bien, gente sencilla que aspira a una sonrisa, a una palabra amable, a un trabajo digno, a una familia digna, a la educación y a la cultura. Esto sucede sin diferencias aquí en Buenos aires y también en Torà, un pueblecito de la comarca de La Segarra en Cataluña. No les prometo a donde nos llevarán estas reflexiones, espero que al menos sea para comer un buen asado o una buena paella valenciana.

He tenido tiempos en que buscar trabajo era una prioridad. De hecho aún lo es. En estos tiempos llenos de ansiedad entendí lo que era la comunicación en Internet. Aprendí a redactar currículums cada vez más prêt-à-porter, sin éxito alguno. Después del envío de cientos de ellos se hacía el silencio. Comprendí que debía cambiar y no desesperarme. Quizás lo importante no era mi pasado, con mis experiencias de trabajo y mis esfuerzos en formarme, sino el futuro. A nivel personal me importa y preocupa mi futuro, a nivel colectivo sólo veo sentido en el pasado. El futuro colectivo no sé cual será, pero a buen seguro que algo bueno será, pero del pasado tengo el honor de aprender mucho ya que indagar en él es bucear en un depósito infinito de sentido. He vivido mucho tiempo en Barcelona, pero siento que ya llevo una eternidad en Buenos Aires. Los apacibles aires del Mediterráneo, que han bañado el respirar de mis pulmones durante tantos años, se sienten ahora sazonados y salpicados por esta manera de ser encantadora de los porteños, argentinos y suramericanos en general. Quisiera mantener mi catalanidad barcelonesa y segarrenca y añadirles un poco del picante chimichurri porteño. Quisiera trazar puentes entre ambas culturas, tan semejantes y tan diferentes.

Si algo me ha insuflado la cultura porteña es el hecho de que la gente de acá se la creen, es decir, apuestan fuerte por sus proyectos. Algunos pueden llamarlo a esto fanfarronería porteña, a mi me gusta más decir que se encuentran a gusto con su autoestima. Sí, me creo capaz de escribir, de proponer cambios y de mejorar la sociedad en donde vivo, empezando por mí mismo. Creo en las utopías que crean espacios de libertad y tiempos de esperanza, pero recelo de las que asesinan momentos y lugares en nombre de ellas.

Estoy casado y tengo dos hijos preciosos de cuatro y dos años. Ahora el mayor está un poco pesado ya que ha acabado el jardín y está todo el día en casa rebotando con todo lo que encuentra a su paso. Mi familia es hermosa, mi mujer más, y se lo debo todo a los que me han enseñado a ser persona, en especial mis padres. Estoy mucho tiempo con mis hijos, hago comidas en casa y cambio pañales. Me sulfuro si escucho a un hombre decirle a su mujer: ¡todo el día en casa y no sabes ni preparar una buena comida! ¡Yo trabajando y tu sin hacer nada! Por suerte he aprendido a adquirir el lado femenino de la vida. Tengo amigos en Cataluña y me empiezan a crecer amigos porteños como si fueran setas. He llorado la muerte de mi amigo Agustí Pagespetit víctima de un corazón demasiado grande para este mundo que lo vio nacer. Mi familia es de aquí y de allá. Celebro el 9 de julio con la misma pasión que un argentino y con más independencia que un catalán de Barcelona. A continuacuón les explico mi currículum a futuro, siempre sostenido por un pasado dl que en nada reprocho.

He trabajado de maestro, de profesor de finanzas para empresas, de consultor económico y contable, he coordinado proyectos de cultura en las universidades públicas de Cataluña, conocí durante un tiempo un cristianismo que cree en la persona pero que le pesa mucho una institución que que se cree libre de los dogmas, deseo conocer el judaísmo a fondo como algo sustancial a mi proceso de fe y espero que lo consiga aquí en Buenos Aires, he creado empresas tanto para instituciones como para mi mismo, siempre con el entusiasmo de generar valor a la sociedad y para mí y nunca movido por este falso motor del capitalismo que Adam Smith dijo era el egoísmo.

Soy universitario con dos títulos académicos, economía y ciencias religiosas, pero no me siento rehén de ninguno de ellos. Digo lo mismo de los másters que he hecho y de los innumerables cursos y conferencias en donde he asistido. En todo caso me siento amigo de las ideas y personas que me han hecho crecer y que en cada primavera germinan de nuevo en mi consciencia. Mi curiosidad no tiene límites, aunque mi mujer me ayuda a ponerlos y se lo agradezco. También mi psicólogo que para eso vivo en Buenos Aires. Si estuviera en Torà o en Barcelona esta función la haría a buen seguro mi director o directora espiritual.

Soy aficionado a la ópera gracias a mi amigo Jaume Radigales, estuve en Costa de Marfil como maestro de la mano de los salesianos, he conocido el mundo de los atrapados por el mal del mundo, como los enfermos terminales de sida en San Juan de Dios, a quienes acompañábamos, con otros amigos, a pasear por Barcelona las tardes de los sábados, he ayudado en campañas políticas ad honorem. Disfruto del deporte ya sea para ejercerlo o para quedar extasiado ante el futbol-arte del Barcelona-Unicef. He sentido siempre la vida sin parar y en Argentina me pasa lo mismo, aunque sin la anestesia del estado del bienestar.

De todo lo que he hecho y dicho hasta ahora solo me queda una palabra: agradecimiento. En las siguientes reflexiones hablaré de los diversos aspectos de la realidad que me cuestionan. Para acabar quisiera, si aún están leyendo esta primera carta, transmitirles parte de mi pensamiento en relación a lo social, lo político y cultural aunque algo creo haber comentado anteriormente.

Admiro la gente y las instituciones que generan espacios desde la libertad y para la libertad de todos, en especial de los más débiles y desamparados. Creo en la democracia como única manera de organizarnos política y socialmente para un futuro sin guerras y con prosperidad, una democracia en donde la libertad debe ser sagrada, libertad de voto, sindical, opinión, siempre con el respeto, el diálogo y el consenso necesario para salir adelante entre todos. Creo en la cultura como lugar para hacer frente al sinsentido y la banalidad actual y creo en una educación con el amparo estatal pero no de monopolio estatal ya que el estado puede distribuir recursos pero no educar. Creo en una educación en donde el arte, la filosofía y la espiritualidad del diálogo entre religiones sean los verdaderos pilares que nos permitan crecer de individuos a personas para que así, ya de maduritos, podamos servir mejor a los intereses de nuestra sociedad desde el derecho, la economía, la política, la educación, la empresa, la ciencia y otros trabajos que ustedes puedan añadir.

Con todas estas ideas y reflexiones espero que comprendan que quizás me cueste encontrar trabajo ya que el dinero, el poder y la fama no son de mi interés, aunque el dinero lo aprecio ya que nos prmite desarrollarnos y es fruto de nuestro trabajo, el poder nos puede permitir cambiar la realidad y la fama...bueno la película en su tiempo me gustó mucho.

Espero que pasen unas buenas fiestas.

Jorge Porta de Acevedo

1 comentario:

  1. Te sienta muy bien la escritura, hermoso lo que publicaste!!! besos miles

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